En España, existe un sistema que permite a las empresas ofrecer formación a sus plantillas sin que esto suponga un coste adicional significativo: la formación bonificada. Sin embargo, para aprovechar este sistema es clave conocer ciertos conceptos básicos que definen su funcionamiento.
Existen muchas empresas en las que los programas de capacitación, las oportunidades de desarrollo profesionales o el aprendizaje de nuevas competencias y habilidades forman parte de sus políticas de formación. Sin embargo, como en cualquier proceso, existen errores comunes que pueden obstaculizar el aprovechamiento total de estas oportunidades.
En la era digital actual, la capacidad de utilizar herramientas de software como Microsoft Excel se ha convertido en una habilidad esencial para una variedad de profesiones y roles. Afortunadamente, aprender Excel ya no requiere asistir a clases presenciales; ahora puedes dominar este programa con cursos online.
A medida que nos acercamos al final del año, es el momento de recordar que, en muchos casos, el Crédito de Formación Bonificada de las empresas debe consumirse antes de que termine el año fiscal. Y, ¿qué mejor manera de hacerlo que realizando cursos online?
Próximamente se abrirá el plazo para que las empresas de la Comunidad Autónoma del País Vasco soliciten las ayudas económicas para la realización de acciones estratégicas formativas, lo que conocemos como Planes de Lanbide.
La formación bonificada es un instrumento que permite a las empresas ofrecer formación continua a sus trabajadores con costes más reducidos gracias a la aplicación de bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social. El objetivo de este tipo de formaciones es mejorar las habilidades y competencias de la plantilla. Sin embargo, como en cualquier área, existen desafíos y oportunidades que hay que tener en consideración.
Mucho hablamos de que la formación continua es una herramienta clave para el desarrollo de los empleados y para su capacitación profesional, y de que las empresas tienen que ver la formación de su personal como una inversión de la que pueden obtener beneficios significativos, como una mayor productividad, retención del talento o satisfacción del cliente. Sin embargo, es fundamental medir su impacto en las personas trabajadoras y en la empresa para poder ajustar el plan de formación y mejorar su efectividad en el futuro.