¿En qué consiste un plan formativo para empresas?
La formación de los trabajadores en la empresa ha dejado de ser opcional y es uno de los aspectos que tienen que tener en cuenta las empresas para no perder competitividad. El mercado laboral actual exige tanto mantenerse actualizado, como desarrollar nuevas competencias. La herramienta para conseguir estos objetivos es el plan formativo.
Diseñar correctamente el plan de formación es clave porque es una de las herramientas que permite a las empresas seguir siendo competitivas.
Las empresas deben proporcionar a sus plantillas cursos formativos para adquirir nuevas habilidades, conocimientos y competencias o actualizar los que ya tienen y que les permitan mejorar dentro de la empresa y no desengancharse del mercado laboral.
Lo ideal es un plan de formación continua, no algo puntual, para tener trabajadores/as preparados.
Cómo diseñar un plan de formación
En la formación bonificada, antes de elaborar el plan de formación como tal, hay que realizar un diagnóstico de las necesidades de formación. Este es un trabajo de identificación de problemas y necesidades que afectan a la empresa y que se pueden solucionar mediante la implantación de un plan formativo.
Esta información se consigue mediante entrevistas personales, cuestionarios, sesiones de trabajo con trabajadores. Y tienen que cumplir los objetivos de la empresa.
Definición de objetivos específicos
Saber de dónde partimos y hacia donde nos queremos dirigir. En este punto, debemos recoger una memoria de cómo es la situación de partida de la empresa. Estos objetivos deben estar alineados con el diagnóstico de necesidades de formación.
Definir a qué trabajadores/as va dirigido cada curso
En función de lo que la empresa necesita y los objetivos establecidos, se deberá decidir a qué trabajadores va dirigido cada curso según las funciones que desempeña dentro de la empresa.
Seleccionar cursos y formatos
Se debe elegir el curso que resultará más adecuado para cumplir con los objetivos establecidos anteriormente. De este paso dependerá, en gran medida, el éxito de la iniciativa.
En función de los objetivos y contenidos, podremos elegir el formato que se adecue mejor al curso y al contenido de este: presencial, formación teórico-práctica, online, etc.
Seccionar formadores
Se deberá decidir si optar por una fuente interna o externa, todo ello dependerá de las materias a impartir y los métodos que vamos a seguir.
Definir fecha, hora y lugar
Es necesario decidir una fecha, hora y lugar en el que se impartirá el curso, adaptándose lo máximo posible a las necesidades de los trabajadores.
Estimación presupuestaria
Una vez que contamos con toda la información detallada, ya se puede fijar una estimación de cuánto presupuesto hay que destinar a la acción formativa. Para ello, debes recordar que todas las empresas, independientemente de su tamaño, disponen de un crédito de formación bonificada para invertir en la formación de sus trabajadores y trabajadoras, por lo que la empresa recupera parte o todo lo invertido mediante la bonificación en los seguros sociales.
Fijar un sistema de evaluación de resultados
Esto no se trata de un examen o de medir indicadores de rendimiento, sino simplemente de obtener feedback por parte de los trabajadores para mejorar los siguientes planes formativos en la empresa.
Fases de un plan de formación
- Diagnóstico de necesidades de formación y análisis de situación
- Diseño de plan de formación
- Implementación de la formación
- Evaluación de la formación en la empresa
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